lunes, 16 de octubre de 2023

Diferencias entre el Fenómeno del Niño y la Niña


En este articulo les vamos a contar las diferencias entre "El Niño y la Niña" y como estos fenómenos pueden alterar el clima en todo el mundo.
El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno natural que se caracteriza por el incremento de las temperaturas del océano en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial.
Este fenómeno tiene una gran influencia en las condiciones climáticas de diversas partes del mundo. Gracias a los progresos científicos alcanzados en cuanto a la comprensión y la modelización del ENOS, las competencias de predicción han mejorado en escalas temporales de uno a nueve meses de antelación, lo que ayuda a la sociedad a prepararse para los peligros asociados a ese fenómeno, tales como las fuertes lluvias, las inundaciones y las sequías.   
El Niño es la fase cálida de un evento climatológico y La Niña, su fase fría, pero es mucho más complicado que eso". Además son fases opuestas de un patrón meteorológico complejo, que puede alterar la temperatura global y causar efectos atmosféricos extremos en todo el planeta.
El Niño se presenta más frecuentemente que La Niña y que los dos pueden durar casi todo el año y en ocasiones por un tiempo más prolongado.  
Durante un episodio de La Niña, es típico observar condiciones más secas respecto a lo normal sobre la parte centro-ecuatorial del océano Pacífico.
La Niña es el término con el cual se conoce al enfriamiento anormal de las aguas ecuatoriales del Océano Pacífico Tropical. Esto influencia las condiciones climáticas en muchas partes del mundo, aunque de manera distinta, y en algunas ocasiones opuesta, a como lo hace El Niño. 
Básicamente la diferencia notoria entre ambos fenómenos, es que "El Niño" se caracteriza por un calentamiento de las aguas del Océano Pacífico Central y Oriental. Cabe mencionar también que en el caso contrario de la "Niña", lo que sucede es lo contrario, osea el enfriamiento de las aguas mencionadas anteriormente.
Los fenómenos de El Niño y La Niña suelen producirse cada dos o siete años. Mientras tanto, las temperaturas oceánicas y los patrones de precipitación se vuelven más regulares. Sin embargo, los patrones no están perfectamente claros: un El Niño fuerte no significa necesariamente que la siguiente La Niña será particularmente intensa, y viceversa.
La alteración de las corrientes, ya sea del mar, como del aire, provoca cambios en las condiciones meteorológicas en todo el mundo. Estos cambios aumentan las lluvias en diferentes regiones, perdiendo muchos cultivos por las graves inundaciones y en otras las disminuyen, tal es así, que las sequias en algunos casos pueden ser muy severas, sumado a los graves incendios forestales que pueden desatarse. Otro aspecto a destacar es el tema de las temperaturas, ya que en algunas zonas pueden ser mas bajas y en otras mucho mas altas.
Los científicos saben que los años de El Niño tienden a ser más cálidos de lo normal, y que los episodios pueden producir patrones climáticos inusuales y dramáticos en todo el mundo.
El calor extremo es uno de los signos más claros del cambio climático, ya que los seres humanos siguen quemando combustibles fósiles que calientan el planeta. Este año, el hemisferio norte vivió el verano más caluroso jamás registrado: junio, julio y agosto batieron récords mundiales de calor mensual.
El mundo ha entrado en lo que los pronosticadores advierten que podría ser un período de varios años de calor excepcional, en el cual los efectos del calentamiento debido a las continuas emisiones de gases de efecto invernadero de la humanidad se ven agravados por El Niño, el patrón climático recurrente generalmente asociado con condiciones más cálidas en muchas regiones. Esto se combina con los jets o corrientes que se modifican por efecto del calentamiento global (fuente).
Los científicos no están seguros de qué es exactamente lo que inicia el proceso. Pero, de vez en cuando, las condiciones de presión del aire cambian sobre el Pacífico ecuatorial, afectando los vientos alisios del sureste - de las regiones intertropicales- que normalmente soplan de este a oeste.
El Niño los vientos alisios se debilitan, de manera que se mueve menos agua hacia el oeste, por lo que la parte central y oriental del Pacífico se calienta más de lo habitual.
"Generalmente, El Niño empieza a formarse por Australia a principios de año, y la piscina de agua caliente comienza a avanzar y llega a Sudamérica hacia fin de año".
Lo que ocurre entonces es que esa enorme masa de agua cálida - lo que los científicos llaman la "piscina de agua caliente" - transfiere mucho calor a la atmósfera porque el aire cálido y húmedo se eleva desde la superficie del mar.
El Niño provoca fuertes alteraciones en los patrones de precipitaciones que pueden provocar fuertes lluvias en zonas donde normalmente no llueve. Las precipitaciones pueden proporcionar grandes cantidades de agua a zonas normalmente secas y en otros lugares descargar grandes cantidad de precipitaciones, con el riesgo de ocasionar inundaciones severas y deslizamientos de tierra. Es por eso que las alteraciones en el clima pasan de un extremo a otro, entre las diferencias de La Niña y el Niño.
De acuerdo a los datos de la propia National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA),  El Niño avanza rápidamente en el Pacífico tropical. Hay un 54% de posibilidades de que este evento de El Niño termine siendo “históricamente fuerte”, potencialmente ubicándose entre los cinco primeros registrados. De cara al futuro, es muy posible que El Niño llegue a su fin y que las condiciones neutrales regresen entre abril y junio de 2024. Veremos como sigue su evolución en las próximas actualizaciones de los boletines oficiales de la (NOAA).

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