martes, 4 de diciembre de 2012

El tifón Bopha mató al menos seis personas en Filipinas

Crédito Foto: Prensa Latina
El tifón Bopha mató al menos seis personas en Filipinas y obligó a otras 53 mil a buscar refugio en albergues de emergencia, se divulgó hoy en esta capital. Bopha tocó tierra en la isla de Mindanao, en el sur del país durante esta madrugada, trayendo lluvias torrenciales y rachas de vientos de hasta 210 kilómetros por hora, que derribaron árboles y líneas eléctricas.
Por la tarde, el tifón disminuyó algo, con ráfagas máximas de 195 kilómetros por hora, de acuerdo con el servicio meteorológico estatal.
El jefe de Protección Civil, Benito Ramos, dijo que la tormenta cambió el rumbo y se espera que llegue a las islas centrales de Bohol, Negros y el complejo turístico de isla de Cebú este martes. Cientos de personas mueren cada año por la veintena de ciclones tropicales que azotan el archipiélago de Filipinas, pero Ramos dijo que hasta ahora las pérdidas humanas han sido mínimas debido a la colaboración del pueblo y los esfuerzos de los funcionarios locales.
En agosto, casi 100 personas murieron y más de un millón fueron evacuadas como resultado de las inundaciones causadas por una serie de tormentas, según cifras del Gobierno.

Fuente Prensa Latina

Simulan por primera vez un paso clave en la maduración del virus del sida

La VIH proteasa funciona como unas tijeras cortando la cadena de poliproteínas. Imagen: Gianni de Fabritiis – IMIM/UPF.
Bioinformáticos del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) han descrito, mediante técnicas de simulación molecular, un paso muy concreto en el proceso de maduración de los viriones del VIH, es decir, cómo las nuevas partículas de virus inerte que se forman se convierten en infecciosas.
Los resultados, publicados en la última edición de la revista PNAS, son esenciales para entender su replicación y pueden ser claves en el diseño de futuros nuevos fármacos antirretrovirales.
Los viriones del VIH se convierten en maduros e infecciosos a través de la acción de una proteína llamada VIH proteasa. Ésta actúa como unas 'tijeras', cortando la larga cadena de proteínas que forman el VIH, en proteínas individuales que formaran la estructura infecciosa de nuevos viriones.
Según los autores, “uno de los aspectos más intrigantes de todo el proceso de maduración del VIH, es cómo la VIH proteasa se libera, es decir como la 'proteína tijeras' aparece por primera vez, ya que esta también forma parte inicialmente de la larga cadena de proteínas que forman los nuevos viriones del VIH".
Mediante un software para simulaciones moleculares (ACEMD) y utilizando una tecnología llamada GPUGRID.net, el grupo, coordinado por Gianni De Fabritiis del IMIM-UPF, ha sido capaz de demostrar que las primeras 'proteínas tijeras' se pueden cortar ellas mismas de dentro la cadena de proteínas.
Los científicos sostienen que esto lo hacen uniendo a su propia parte activa uno de sus finales conectados –el N-terminus– y cortando luego el enlace químico que los conecta con el resto de la cadena: "Este es el inicio de todo el proceso de maduración del VIH, y si somos capaces de detener el VIH proteasa mientras todavía está en proceso de maduración, impediremos que las partículas víricas o viriones lleguen a madurar y, por lo tanto, puedan infectar".

Gracias a un superordenador virtual

El trabajo se ha realizado utilizando la plataforma de cálculo voluntario distribuido GPUGRID.net, que consiste en aprovechar para la investigación la potencia de miles de unidades de procesamiento gráfico Nvidia GPU accelerators, cedida voluntariamente por los propietarios de múltiples ordenadores domésticos mientras no la necesitan.
"Sería como disponer de un superordenador virtual. Esto permite que la potencia de cálculo sea unas 10 veces superior a la generada con los ordenadores normales y, como consecuencia, que se reduzcan los costes de la investigación al proporcionar un nivel de potencia computacional que antes solo se podía obtener utilizando superordenadores multimillonarios", afirman los autores.
Los investigadores utilizan esta potencia de cálculo para procesar grandes cantidades de datos y generar simulaciones moleculares de alta complejidad. Concretamente en este caso, han realizado miles de simulaciones computacionales, cada una para cientos de nanosegundos –la mil millonésima parte de un segundo– para estudiar un proceso que en total dura casi un milisegundo.
"Este descubrimiento en el proceso de maduración del VIH proporciona un camino alternativo en el diseño de futuros fármacos que se basarían en la utilización de estos nuevos mecanismos moleculares", concluyen los expertos. "Por ahora, este trabajo proporciona una mayor comprensión de un paso clave en el ciclo de la vida del VIH, un virus que ataca directamente y debilita el sistema inmunológico de nuestro organismo convirtiéndolo en vulnerable a gran número de infecciones y que afecta a millones de personas en todo el mundo".

Fuente Agencia Sinc

lunes, 3 de diciembre de 2012

Un software conecta los ecosistemas para conservar su biodiversidad

Conectividad propiciada por la continuidad y proximidad espacial de masas forestales en el Barranco de Caranys (Tremp, Lérida). Imagen: Cristina Vega.
Miembros de la Universidad Politécnica de Madrid y otros centros han desarrollado una metodología para apoyar la toma de decisiones en el mantenimiento y fomento de la conectividad ecológica, de interés en los planes de gestión y conservación.
La metodología, basada en nuevos índices que cuantifican la cantidad de hábitat alcanzable en el territorio para las especies, ha sido implementada en una herramienta de uso libre: el programa informático Conefor. Según sus promotores, se ha convertido en una de las referencias internacionales en este campo.
La conectividad ecológica (también llamada conectividad del paisaje) se define como el grado en que el territorio facilita el movimiento de las especies, el intercambio genético y otros flujos ecológicos entre las poblaciones y hábitats distribuidos a lo largo del mismo.

Importancia de la conectividad ecológica

El mantenimiento y fomento de la conectividad ecológica es una pieza clave en los esfuerzos nacionales e internacionales para la conservación de la biodiversidad, al permitir contrarrestar los efectos adversos de la fragmentación y aislamiento de los ecosistemas y facilitar la adaptación de las especies a los desplazamientos en sus áreas óptimas de distribución causados por el cambio climático y otros factores.
En un contexto de crecientes presiones a escala global sobre los ecosistemas naturales derivados de la deforestación, la expansión de las redes de transporte, los desarrollos urbanísticos, la intensificación de la agricultura y otros cambios en los usos del suelo, es necesario tomar medidas que contribuyan a garantizar la viabilidad y persistencia de la especies de fauna y flora.
Entre ellas, la gestión y conservación de la conectividad ecológica deben jugar un papel protagonista, tal como recogen numerosas iniciativas, políticas y legislaciones vigentes en España y en el conjunto de la Unión Europea. Por estos motivos, cada vez es mayor el énfasis otorgado a medidas como el establecimiento o restauración de corredores y otros elementos conectores entre hábitats, la permeabilización del territorio, o la defragmentación y mitigación del efecto barrera de autopistas y otras infraestructuras viarias.
Sin embargo, la aplicación práctica de estos conceptos y consideraciones se ha visto limitada en la práctica por la falta de procedimientos y metodologías contrastadas que, con una base sólida y cuantitativa, permitieran a los gestores incorporar de manera efectiva y operativa criterios de conectividad ecológica en la planificación territorial, el diseño de redes de espacios protegidos, o la conservación de especies amenazadas.

Difusión mundial

Para superar estas carencias, investigadores de la ETSI de Montes de la UPM dirigidos por el catedrático Santiago Saura Martínez de Toda, en colaboración con otros grupos, han desarrollado esta nueva metodología que a pesar de ser reciente está alcanzando una amplia difusión y aceptación a nivel mundial.
Las aplicaciones del Conefor realizadas hasta la fecha incluyen, entre otras, el planeamiento de desarrollos urbanísticos en la región de Estocolmo (Suecia), la identificación de zonas críticas para la conservación de aves amenazadas en España y Brasil y la evaluación del impacto de las infraestructuras viarias en China y Europa y sus posibles medidas de permeabilización.
También se ha empleado en los planes de recuperación de las poblaciones de especies amenazadas en EEUU, el diseño de redes de corredores y planes de reforestación, la evaluación de la efectividad de las redes de espacios protegidos y otras figuras de protección en países como Finlandia o Alemania, así como el seguimiento de indicadores de biodiversidad y la fragmentación de los ecosistemas europeos por parte de la Comisión Europea y la Agencia Europea de Medio Ambiente.

Fuente Agencia Sinc

Nuevas evidencias de agua helada y posible materia orgánica en Mercurio

Región del polo norte de Mercurio con las zonas (en rojo) que la sonda Messenger siempre ha observado en sombra. En amarillo, los depósitos polares captados desde los radares de la Tierra. Imagen: NASA et al.
Algunas observaciones registradas desde radares terrestres ya habían sugerido que en los cráteres que están permanentemente en sombra en los polos de Mercurio podría haber agua helada. Ahora la nave MErcury Surface, Space ENvironment, GEochemistry and Ranging (Messenger), en órbita alrededor del planeta, parece confirmarlo.
Los últimos datos de esta sonda de la NASA han revelado la presencia de superficies brillantes y oscuras al analizar su reflectancia (propiedad de un cuerpo para reflejar la luz). Los científicos consideran que podrían contener agua congelada y materiales orgánicos, respectivamente. En concreto, se localizan en las regiones sombreadas del polo norte de Mercurio, el planeta más próximo al Sol.
Así lo apuntan tres estudios que aparecen en Science esta semana, que también recogen información facilitada por el altímetro láser y el espectrómetro de neutrones de Mesenger. El primer trabajo lo coordina el investigador Gregory Neumann del Goddard Space Flight Centery de la NASA y el segundo David Lawrence del Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory (EEUU).
"Los nuevos hallazgos nos permiten descartar que los radares hubieran podido detectar otros materiales reflectantes distintos al hielo", señala Neumann. "Ahora podemos centrarnos en la comprensión de los procesos que han emplazado elementos volátiles –la posible materia orgánica– en los polos de Mercurio".
Los científicos consideran que las cantidades detectadas de hidrógeno “son consistentes con la presencia de agua helada en esas regiones”. El hielo se podría haber conservado ahí durante millones de años después de “haber sido entregado por un cometa o un asteroide”, según la hipótesis que proponen los investigadores.
La misma propuesta se plantea en el tercer estudio, liderado por David Paige desde la Universidad de California en Los Ángeles (EEUU). Este equipo ha confirmado los mismos resultados con imágenes infrarrojas: posible agua congelada en las zonas brillantes, junto a regiones más oscuras donde el hielo puede estar cubierto por una capa rica en materia orgánica.
"Es increíble. Encontramos una sustancia sobre el hielo que es más oscura que el resto de Mercurio, que ya de por sí es un planeta realmente oscuro", apunta Paige, quien añade: "Por lo menos, eso significa que algo fuera de lo común sucede dentro de estas áreas permanentemente en sombra en las que se ha ido acumulando el hielo".

Fuente Agencia Sinc

domingo, 2 de diciembre de 2012

El aprendizaje del canto ayuda a las aves a adaptarse al ruido urbano

Ave suboscina mosquero parduzco (Cnemotriccus fuscatus). Imagen: Diego Gil
Un estudio en 28 poblaciones de 21 especies de aves en México y Brasil concluye que el aprendizaje del canto ayuda a las aves a adaptarse a las condiciones de ruido en las ciudades. “Los resultados de esta investigación apoyan la hipótesis de que el aprendizaje del canto, que se encuentra restringido a unos cuantos grupos de aves, es un mecanismo que les permite usar el canto más apropiado para los hábitats en los que viven. Eligen el canto que mejor se oye, transmite y el que menos se deteriora en ese ambiente”, explica el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)  Diego Gil, del Museo Nacional de Ciencias Naturales.
Trabajos previos habían demostrado que las aves modifican su canto en hábitats urbanos, haciéndolo más agudo, para que pueda percibirse sobre el ruido continuo de las ciudades. Ahora, los investigadores han visto que esa modificación resulta más sencilla para aquellas aves que necesitan aprender de sus semejantes el canto de su especie (denominadas oscinas) frente a las que están “genéticamente programadas” para realizar un tipo concreto de canto, más simple, que no requiere aprendizaje (las suboscinas).
“Las aves suboscinas podrían ser más vulnerables a la contaminación acústica y menos capaces de colonizar ciudades o nuevos hábitats acústicos. Esta diferencia entre los dos grupos es relevante para la planificación de la conservación biológica ya que ofrece información acerca de las diferencias que existen entre las especies en cuanto al grado de resiliencia a las condiciones urbanas”, concluye Gil.
El estudio, en el que también han participado investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha sido financiado por la Fundación BBVA.

Fuente Agencia Sinc

sábado, 1 de diciembre de 2012

El nivel del mar ha subido 11,1 milímetros desde 1992 en la Antártida y Groenlandia

Tanto la Antártida como Groenlandia pierden masa de hielo de manera constante. Imagen: Ian Joughin.
Las fluctuaciones en la masa de las capas del hielo tienen una gran importancia, ya que afectan a los niveles del mar y a las condiciones de los océanos. Estos cambios se producen como consecuencia de sus dinámicas internas y de los cambios en las condiciones atmosféricas y oceánicas.
Un estudio que publica esta semana la revista Science asegura que la fusión de las capas de hielo en la Antártida y en Groenlandia ha contribuido en 11,1 milímetros a la subida del nivel del mar desde 1992. De ese aumento, aproximadamente dos tercios pertenecían a hielo de Groenlandia y el resto a la Antártida.
El equipo internacional de expertos, liderados por la Universidad de Leeds (Reino Unido) y por el Laboratorio de Propulsión de la NASA, ha utilizado para llevar a cabo este estudio los datos procedentes de hasta diez satélites diferentes.
Algunos de ellos fueron el radar altimeter –mide la altitud sobre el terreno– y el radar láser altimeter –calcula la elevación de la superficie marina– Asimismo, analizaron cuáles eran los cambios en el equilibrio de la masa de la superficie.

Datos de diferentes tipos de satélites

Los científicos explican que en su investigación han estudiado “datos recogidos por esos distintos tipos de satélites, que emplean técnicas geodésicas”. Estas técnicas permiten analizar la figura y la magnitud del globo terrestre para construir los mapas necesarios y son empleadas en materias como navegación o en cartografía.
Erik R. Ivins, uno de los coordinadores del proyecto, añade que, en el caso particular de Groenlandia, han descubierto que la pérdida de hielo “ha aumentado hasta cinco veces desde mediados de los años 90”.
Para cuantificar y caracterizar los cambios que se han producido en la masa de hielo, los científicos observaron los datos obtenidos entre 1992 y 2011 en varios lugares: la Antártida Este, la Antártida Oeste, la Península Antártida y Groenlandia.
Tras comprobar los resultados, vieron que eran fidedignos únicamente entre enero de 2003 y diciembre de 2008, pues en este periodo todos los satélites funcionaban correctamente al mismo tiempo.
Según recoge el estudio, “la fusión de las capas de hielo ha aumentado con el tiempo y, en conjunto,  Groenlandia y la Antártida pierden actualmente tres veces más de hielo –0.95 mm de nivel del mar por año– que lo que perdían en la década de los 90 –0,27 mm de nivel del mar–“.
Gracias a la utilización de esos diferentes métodos, los investigadores afirman haber realizado la evaluación más exacta hasta el momento sobre la pérdida de hielo de la Antártida y de Groenlandia.
De este modo, aseguran, han podido “reconciliar las diferencias entre decenas de estudios anteriores y poner fin a 20 años de incertidumbre”.
Según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) del año 2007, la pérdida de masa de hielo en esas zonas polares había disminuido su velocidad.

Pérdida constante de masa de hielo

Sin embargo, este indicador ofrecía unos datos tan amplios que no estaba claro si la Antártida estaba creciendo o, por el contrario, su capa de hielo era cada vez menor.
Pero con este estudio “se confirma que tanto la Antártida como Groenlandia pierden masa de hielo de manera constante”, comentan los científicos.
Además, los datos obtenidos “serán esenciales para probar modelos predictivos en el futuro y conducirán a una mejor comprensión de cómo los cambios en el nivel del mar pueden depender de decisiones humanas que influyen en las temperaturas globales”, concluyen.

Fuente Agencia Sinc

Captan la mayor explosión provocada por un agujero negro

Impresión artística del gigantesco chorro eyectado por el cuásar SDSS J1106+1939. Imagen: ESO/L. Calçada.
Utilizando el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), un equipo de astrónomos ha descubierto un cuásar –denominado DSS J1106+1939– con la emisión más energética descubierta hasta el momento.
Los cuásares son centros galácticos extremadamente brillantes activados por agujeros negros supermasivos.  Muchos eyectan ingentes cantidades de material hacia sus galaxias anfitrionas, y estos chorros juegan un papel muy importante en la evolución galáctica.  Hasta ahora, los chorros de cuásares observados no eran tan potentes como predecían los teóricos.
“Hemos descubierto la eyección de cuásar más energética conocida hasta el momento. La velocidad a la que es expulsada esta energía por la enorme masa de material eyectado desde SDSS J1106+1939 es, al menos, equivalente a dos millones de millones de veces la potencia que emana del Sol. A su vez, implica que es cien veces más potente que la producción energética total de nuestra galaxia, la Vía Láctea” afirma el investigador principal del equipo, Nahum Arav, de Virginia Tech (EEUU).
“Es una eyección  verdaderamente monstruosa –destaca el investigador–. Y la primera vez que la eyección de un cuásar ha sido medida con el fin de obtener la clase de muy altas energías que predicen las teorías”.
Numerosas simulaciones teóricas sugieren que el impacto de estas eyecciones en las galaxias del entorno puede resolver varios enigmas de la cosmología moderna, incluyendo cómo la masa de una galaxia está asociada a la masa de su agujero negro central, y por qué hay tan pocas galaxias grandes en el universo.  Sin embargo, hasta ahora no se sabía con certeza si los cuásares eran capaces de producir chorros lo suficientemente potentes como para producir estos fenómenos.
Las nuevas eyecciones descubiertas se encuentran a unos mil años luz de distancia del agujero negro supermasivo que se encuentra en el corazón del cuásar SDSS J1106+1939. Estos chorros son, al menos, cinco veces más poderosos que los récords previos registrados.
El análisis también muestra que el cuásar pierde al año una masa de, aproximadamente, 400 veces la masa del Sol, moviéndose a una velocidad de unos 8.000 kilómetros por segundo.
Además de a SDSS J1106+1939, el equipo también observó otro cuásar y descubrió que ambos objetos tienen poderosa eyecciones.  Al tratarse de típicos ejemplos de un tipo de cuásar muy común, pero poco estudiados, estos resultados podrían aplicarse a cuásares luminosos de todo el universo.

Desarrollan una mosca para estudiar cómo una célula normal se transforma en tumoral

Tumor epitelial (en verde) implantado en una mosca. Imagen: Mariana Muzzopappa / © Lab M. Milán, IRB Barcelona.
En el ala de una mosca podría estar la llave para dilucidar a nivel genético y molecular cada uno de los eventos que transforman una célula normal en tumoral. Un trabajo, liderado desde el Institut de Recerca Biomèdica (IRB Barcelona) por el investigador ICREA Marco Milán, consigue reproducir en la especie Drosophila melanogaster cada uno de los pasos conocidos para que una célula sana acabe generando un tumor.
El equipo pone al alcance de la comunidad científica un modelo genético barato y eficaz que puede ayudar a escrutar los genes y moléculas involucrados en cada uno de esos episodios. Dado que la inmensa mayoría de genes de Drosophila están conservados también en ratones y humanos, los resultados obtenidos en la mosca podrían convertirse en motor para que se investiguen en modelos más cercanos a la clínica, según el estudio que publica la revista PNAS esta semana.
El científico argentino Andrés Dekanty, investigador Juan de la Cierva del laboratorio de Milán y primer autor del artículo, explica que por primera vez, "disponemos de un modelo genético que nos permitirá entender los eventos que van desde la acumulación de aberraciones genómicas de una célula al comportamiento tumoral”. El equipo de Milán provocó inestabilidad genómica en algunas células del ala de la mosca.
Después, permitió que esas células con un número de cromosomas aberrantes (células aneuploides) no sucumbieran ante los mecanismos naturales de autodefensa celular, y sobrevivieran. A partir de ahí, observaron que las células se desprendían del tejido, adquirían capacidad de movimiento, activaban el crecimiento anormal de células colindantes, degradaban la membrana basal que las mantenía en su sitio, escapando del tejido, e incluso eran capaces de invadir tejidos vecinos.
“Todos estos eventos son paralelos a lo observado en un cáncer, así que este modelo de mosca nos serviría para describir cada uno de los genes y moléculas involucrados en desprendimiento del tejido epitelial (delaminación), motilidad, crecimiento anormal, degradación de la membrana basal e invasión”, comenta el investigador.
“Pero hay algo más profundo en este estudio, un debate conceptual fundamental”, apuntan los investigadores. Según explican los científicos, esta es la primera vez que se describen esos fenómenos ligados a inestabilidad genómica. “Esto nos lleva a proponer algo que todavía no se ha podido estudiar a fondo y que ahora convendría tomarse muy en serio: ¿es la inestabilidad genómica causa de tumorogénesis?”, expone Milán.

Inestabilidad genómica, ¿fuente de cáncer?

En todos los cánceres humanos, las células muestran una enorme inestabilidad genómica, es decir, tienen el genoma repleto de aberraciones. Según Dekanty, “si se demuestra esa correlación directa, tendremos algo muy específico con lo que trabajar para encontrar dianas precisas, porque las células aneuploides no existen en un organismo sano. Si empezamos a buscar lo que diferencia a una célula con inestabilidad genómica de una célula normal, podrían proponerse tratamientos específicos”.
Hoy por hoy, los tratamientos contra el cáncer atacan la proliferación, la división de células. El principal inconveniente es que todas las células se dividen, las sanas y las tumorales, de ahí la enorme batería de efectos secundarios. “No hay ningún tratamiento antitumoral dirigido contra las células con inestabilidad genómica”, dicen los científicos. “Si conseguimos diferenciarlas muy claramente de las normales, podríamos encontrar medicamentos que ataquen a unas y no a otras”, concluye Dekanty.

Fuente Agencia Sinc

Menos del 5% de los proyectos de reintroducción de especies sirven para proteger a las amenazadas

La Unión Europea acaba de rechazar un proyecto para reintroducir 3 ejemplares de oso pardo (Ursus arctos) en los Pirineos. Imagen: Eduardo Viñuales.
La reintroducción es un método utilizado en conservación para liberar ejemplares procedentes de un área en otra distinta, con el objeto de que se restablezcan poblaciones viables de especies amenazadas. A pesar de que los proyectos de reintroducción cada vez son más frecuentes,  todo parece indicar que su eficacia es, cuando menos, dudosa a la hora de alcanzar el principal objetivo que persiguen, que no debería ser otro que el de reducir el riesgo de extinción de la especie reintroducida.
“Aunque no cuestionamos el potencial de las reintroducciones, la mayoría de los proyectos que hemos revisado son difíciles de justificar ya que no cumplen los criterios necesarios para asegurar su idoneidad y efectividad. La evaluación de estos criterios por los gestores sin duda mejoraría la eficacia de las reintroducciones y lograría un uso eficiente de los escasos recursos económicos disponibles para conservación” señala Mario Díaz, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN).
Aunque el potencial de esta herramienta para promover la conservación es evidente, sus logros no siempre están a la altura de las expectativas. En demasiadas ocasiones, la reintroducción se lleva a cabo sin considerar los problemas que originaron el declive de las poblaciones ahora amenazadas. Además, también se han utilizado criterios que no son biológicos, sino filosóficos, estéticos o sociopolíticos, sin considerar si la viabilidad a largo plazo de las poblaciones podría alcanzarse usando métodos alternativos.
También ocurre que muchas reintroducciones fracasan, aun después de análisis muy cuidadosos de los proyectos. Finalmente, no hay que descartar las consecuencias indeseadas a largo plazo de estos proyectos como pueden ser la introducción de enfermedades, la disminución de la diversidad genética, etc.
Si bien existen directrices generales para ejecutar las reintroducciones, éstas no siempre resultan útiles. Es por ello que un equipo integrado por investigadores del MNCN, de la Universidad del Estado de Arizona, de la Universidad Miguel Hernández de Elche, de la Universidad de Castilla-La Mancha,  de la Estación Biológica de Doñana y del Centro de Investigación Ambiental Helmholtz (UFZ), ha examinado 280 estudios publicados en las principales revistas de biología de la conservación y 174 proyectos de reintroducción llevados a cabo España en las últimas dos décadas para analizar si cumplen los criterios que garanticen su necesidad y utilidad potencial. Sus resultados se han publicado en la revista Frontiers in the Ecology and the Environment.

Diez criterios para evaluar las reintroducciones

Los investigadores proponen un sistema para evaluar los proyectos que consiste en el análisis jerárquico de diez criterios agrupados en tres aspectos fundamentales: en primer lugar, es imprescindible valorar si realmente es necesaria la reintroducción; posteriormente es necesario ponderar los riesgos asociados; y, finalmente, hay que analizar si es viable desde un punto de vista técnico y logístico.
Según este sistema de evaluación, el 65% de las reintroducciones realizadas en España fueron innecesarias, el 79% podrían haber tenido impactos negativos y el 90% no estaban bien diseñadas técnicamente. Además, de los proyectos considerados necesarios sólo el 30% podía garantizar la ausencia de riesgos importantes, y sólo el 36% contaban con un diseño logístico y técnico apropiado. Por tanto, únicamente el 4% de los proyectos acometidos pueden considerarse necesarios para proteger las especies diana.
De acuerdo con el estudio, las revistas científicas podrían contribuir también a mejorar la utilidad de las reintroducciones incentivando a los autores a escribir sobre sus proyectos para someterlos a escrutinio y justificar la necesidad de llevarlos a cabo. También es importante evaluar los riesgos y afecciones humanas de las reintroducciones, los cuales con frecuencia  no se consideran debidamente. Del mismo modo que no se pueden equiparar los proyectos que implican a especies amenazadas con aquellos que trabajan con especies que no son vulnerables.
“Ha sido muy grato para nosotros saber que la última revisión de los criterios internacionales más utilizados, los publicados por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), coincide plenamente con nuestras conclusiones” puntualizan los investigadores.

Fuente Agencia Sinc

jueves, 29 de noviembre de 2012

Una fórmula para predecir el riesgo de obesidad infantil

El test se desarrolló a partir de un trabajo realizado en 1986 en Finlandia con los datos de 4.000 recién nacidos. Imagen: SINC
Una simple fórmula puede predecir al nacer el riesgo de sufrir obesidad durante la infancia, tal y como revela un estudio publicado esta semana en la revista PLOS ONE.
Para ello, los autores trabajaron con el peso del recién nacido, el índice de masa corporal de los padres, el número de miembros en la familia, el estatus profesional de la madre y si esta fumaba o no durante el embarazo.
Este novedoso test se desarrolló a partir de un trabajo realizado en 1986 en Finlandia con los datos de 4.000 recién nacidos.
Los investigadores intentaron inicialmente evaluar si podían predecir el riesgo de obesidad basándose en los perfiles genéticos, pero no lograron hacer predicciones precisas. Descubrieron que la información no genética, que estaba fácilmente disponible, era suficiente para estimar qué niños tenían una probabilidad alta de ser obesos en la infancia.
Además, los autores contrastaron la eficacia de la fórmula en distintas pruebas usando datos de otros estudios desarrollados en Italia y EEUU.

Rápido y gratuito

Philipp Froguel, del Imperial College de Londres, y líder de la investigación, resalta sus ventajas: “Este test se hace en muy poco tiempo, no requiere análisis en el laboratorio y es totalmente gratuito”.
Froguel aclara además que los parámetros empleados son factores de riesgo de obesidad bien conocidos, pero señala que es “la primera vez que se han usado conjuntamente para predecir el riesgo de obesidad infantil al nacer”.
Los investigadores apuntan que, gracias al test, las familias con hijos que cumplan las condiciones de alto riesgo podrían acudir a nutricionistas y psicólogos para ayudarles a prevenir la ganancia de peso.
“Una vez que un niño es obeso, es difícil que pierda peso, así que la prevención es la estrategia más adecuada, y debe comenzar lo antes posible”, afirma Froguel. “Sin embargo, las campañas públicas de prevención no suelen ser efectivas, y enseñar a los padres los peligros de sobrealimentar a sus hijos sería más eficaz”, concluye el autor.

Fuente Agencia Sinc

Los planetas podrían influir en la actividad magnética del Sol

El Sol presenta un ciclo de once años a lo largo del que su actividad magnética. Imagen: NASA
El Sol presenta un ciclo de once años a lo largo del que su actividad magnética que se manifiesta en forma de manchas, explosiones que liberan energía y eyecciones de materia al espacio interplanetario oscila desde un mínimo hasta un máximo. Pero, además de este conocido ciclo, basado en el número de manchas que aparecen en la superficie del Sol, también se han observado otros de actividad magnética con periodos más largos de 88, 104, 150, 208, 506, mil o 2200 años.
Ahora un grupo internacional de físicos, entre los que se encuentra el investigador Antonio Ferriz-Mas del Grupo de Física Solar del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y profesor en la Universidad de Vigo, ha encontrado una coincidencia excelente entre los ciclos de periodo largo de actividad solar y los efectos de marea debidos a los planetas. Los resultados aparecen hoy destacados en la versión digital de la revista Astronomy & Astrophysics.
El equipo de Suiza, España y EEUU ha reconstruido minuciosamente la actividad magnética solar de los últimos diez mil años analizando para ello la concentración de isótopos cosmogénicos (berilio-10 y carbono-14) en testigos de hielo de la Antártida y de Groenlandia. La serie temporal obtenida muestra unas periodicidades, aparte del conocido ciclo solar de once años, para las cuales no existía hasta ahora ninguna explicación en el marco de la teoría dinamo, es decir, la teoría que intenta dar cuenta de cómo se generan los campos magnéticos solares y estelares.

El almacén del flujo magnético

El Sol no rota rígidamente, sino que posee una rotación diferencial. En particular, las regiones en el ecuador rotan más rápido que las de los polos. Pero esta rotación diferencial se da tan solo en el 30% más externo del Sol, en la llamada zona de convección. Bajo esta zona se encuentra la zona radiativa, en la que la rotación es rígida.
Justo entre las zonas convectiva y radiativa existe una capa, la tacoclina, donde se produce una transición muy marcada entre ambas. Esta zona es crucial para el almacenamiento y amplificación del campo magnético solar, puesto que en ella se localizarían los intensos tubos de flujo magnético que originan las manchas solares que se observan en la superficie.
Si la tacoclina estuviera un poco achatada y se desviase ligeramente de la simetría axial –por ejemplo, porque rotase alrededor de un eje ligeramente inclinado con respecto al eje de rotación del Sol–, los planetas podrían ejercer pares de fuerzas sobre la tacoclina por efecto marea (similar al que la Luna ejerce sobre los océanos terrestres).
El efecto de marea, aunque pequeño, y hasta ahora despreciado, podría ser suficiente para afectar la capacidad de la tacoclina para almacenar los tubos de flujo magnético. Si esto fuera así, deberían encontrarse los mismos periodos en la actividad solar que en el torque ejercido por los planetas, como precisamente ha descubierto el equipo.
Como indican los doctores J. A. Abreu y J. Beer del ETH de Zurich (Suiza), la influencia de los planetas sobre el magnetismo solar a larga escala temporal es una hipótesis interesante, que daría una explicación natural a los periodos de entre ochenta y ocho y dos mil doscientos años presentes en el registro de la actividad magnética solar. Si esto fuese así, este estudio puede tener implicaciones muy importantes para entender mejor cómo funciona el Sol y, en particular, la actividad magnética solar.

Fuente Agencia Sinc

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Solo algunas células madre son eficaces para la medicina regenerativa

Células madre quiescentes del hipocampo adulto. Imagen: ISCIII
En la actualidad, el cordón umbilical constituye una importante fuente de células madre para la medicina regenerativa y la construcción de tejidos artificiales.
De los distintos tipos de células madre existentes en el cordón, las denominadas ‘células madre de la gelatina de Wharton’ están despertando un gran interés en la medicina regenerativa debido a su fácil accesibilidad, su gran potencial para diferenciarse hacia tejidos muy distintos y por poseer propiedades inmunológicas privilegiadas.
Gracias al estudio de los genes implicados en la viabilidad celular, investigadores de las Universidades de Granada y Alcalá de Henares han establecido que solo un grupo de las células madre extraídas del cordón y mantenidas en cultivo en el laboratorio son útiles para su aplicación terapéutica.
La importancia del trabajo, que la revista Tissue Engineering destaca como el más relevante de su último número, radica en la posibilidad de seleccionar para la ingeniería tisular y la medicina regenerativa las células madre más idóneas y eficaces de la gelatina de Wharton del cordón umbilical.
El artículo explica por qué se han obtenido hasta ahora resultados contradictorios cuando se utilizaban estas células, ya que no se había seleccionado previamente en dicha población el grupo de células más aptas.
La investigación abre la posibilidad de seleccionar también subgrupos de células en otras poblaciones de células madre de tejidos diferentes para aumentar la eficacia terapéutica en distintos protocolos de medicina regenerativa.
El grupo de investigación de Ingeniería Tisular de la Universidad de Granada, que dirige el profesor Antonio Campos Muñoz, es el mismo que recientemente ha construido córnea y piel artificial utilizando células madre y nuevos biomateriales desarrollados en Granada.

Fuente Agencia Sinc

martes, 27 de noviembre de 2012

La bioinformática mejora la caracterización de las proteínas

Emplean técnicas computacionales para mejorar la caracterización de las proteínas. Imagen: UC3M.
Las proteínas son moléculas formadas por cadenas de aminoácidos y desempeñan un papel fundamental para la vida, dado que en ellas se expresa la información codificada en los genes, por lo que realizan una gran cantidad de funciones en el organismo: inmunológica (anticuerpos), estructural (constituyen la mayoría del material celular), biorreguladora (forman parte de las enzimas) y un largo etcétera. En resumen, regulan miles de procesos que tienen lugar dentro de los organismos, incluido el humano, y a menudo lo hacen a través de la relación que establecen con otras.
“Analizar y utilizar esta red de interacciones es una tarea de interés debido al gran número de asociaciones existentes y a las múltiples formas en que una proteína puede influir en la función de otras. En un escenario biológico tan complejo, determinar las asociaciones funcionales de forma experimental es muy costoso, por lo que tratamos de aplicar herramientas computacionales para predecirlas y orientar la experimentación”, explica la profesora Beatriz García, del departamento de Informática de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M).
Se trata, en resumen, de utilizar técnicas del área de inteligencia artificial, en concreto de aprendizaje automático, para obtener resultados útiles en la biología, dentro de un área interdisciplinar y emergente conocida como bioinformática o biología computacional.
En este contexto, esta línea de investigación profundiza en la anotación de la función de las proteínas. Es decir, en la determinación de cuáles son las tareas de cada proteína o grupo de ellas dentro del organismo. En concreto, los científicos han afrontado dos problemas específicos: la predicción de asociaciones funcionales entre pares de proteínas en la bacteria Escherichia coli y la extensión de rutas biológicas en humanos. También aportan conclusiones sobre la interpretación de dichas predicciones, que pueden ayudar a explicar el funcionamiento de los procesos celulares estudiados.

Aplicaciones en envejecimiento celular y cáncer

“En particular –apunta Beatriz García– destacan las predicciones logradas sobre dos proteínas humanas (E3 SUMO-protein ligase y E3 ubiquitin-protein ligase DTX1) previamente relacionadas con la degradación controlada de ciertas proteínas y para las que ahora podemos proponer una nueva función relacionada con la estabilización del telómero y, por tanto, su posible implicación en el envejecimiento celular y en el desarrollo de cáncer, a falta de verificación experimental”.
Por este trabajo, publicado en parte en la revista PLoS ONE, la investigadora ha recibido recientemente el premio a la mejor tesis doctoral en su área (Ciencias Experimentales y Tecnológicas) por parte de la Real Academia de Doctores de España. Las implicaciones que tiene este trabajo en la comunidad científica ya son palpables. De hecho, los resultados del primer problema analizado están ya integrados dentro del servidor de predicciones EcID (E.coli Interaction Database) y aportan un criterio de confianza de la predicción que mejora el funcionamiento del sistema a la hora de encontrar asociaciones funcionales entre las proteínas que figuran en esta base de datos.
Por otro lado, el segundo problema biológico afrontado abre una nueva área de investigación en bioinformática, a la hora de extender rutas ya existentes. “El procedimiento presentado complementa la única publicación existente en el área, extendiendo las rutas con muchas más proteínas y que exploran una mayor superficie de la red de interacciones”, comenta la investigadora. Además, se podría aplicar en otros muchos problemas de anotación funcional en biología y otros campos en los que exista información relevante con múltiples relaciones.
En cualquier caso, en el área de la bioinformática queda mucho trabajo por hacer. “Existen aún muchos problemas biológicos sin resolver que necesitan soluciones computacionales”, asegura Beatriz García, que resalta la relevancia de este campo que está creciendo con el avance de las nuevas tecnologías y en el que también quedan muchos retos computaciones por afrontar, como el análisis de la secuenciación de nueva generación.
“Se trata de un área que necesita más profesionales, especializados con formación integrada en biología e informática, para mejorar el conocimiento de nuestro organismo a nivel molecular y, en último término, facilitar el tratamiento de enfermedades”, concluye.

Fuente Agencia Sinc

lunes, 26 de noviembre de 2012

El mar informa sobre el interior de la Tierra

Los investigadores han registrado el ‘ruido sísmico ambiental’ desde 42 estaciones en Finlandia. Imagen: Poli et al.
Cada vez que una ola del mar rompe en la costa, se generan pequeñas ondas sísmicas. La suma de todas las de los océanos –junto a otros factores como la lluvia, el viento o incluso la ruidosa actividad humana– produce un ‘ruido sísmico ambiental’. Este zumbido colectivo de la Tierra es imperceptible para el oído humano pero se puede registrar con sensores.
Gracias a ello científicos de la Universidad de Grenoble (CNRS, Francia) han desarrollado una nueva técnica para sondear el interior de nuestro planeta. Los detalles los publican hoy en Science. En la misma revista el investigador Germán Prieto, de la Universidad de los Andes (Colombia), también hace una valoración de este estudio.
“La técnica es similar a una ecografía”, explica Prieto a SINC. “En una ecografía se manda un ‘eco’, un pulso de sonido agudo que atraviesa el cuerpo humano. Parte de la señal se devuelve cuando encuentra un hueso, por ejemplo, y un aparato lo registra. De forma similar, las ‘imágenes’ del interior de la Tierra se pueden obtener a partir de las ondas sísmicas que generan los terremotos”.

Un recurso siempre disponible

“El inconveniente –prosigue el investigador– es que los terremotos no se pueden controlar, no sabemos de antemano ni el lugar ni la hora a la que se van a producir. El ruido sísmico ambiental, sin embargo, ofrece la gran ventaja de que está activo las 24 horas y que su fuente principal sean los océanos”.
Para detectar estas señales, el equipo dispuso de 42 estaciones de registro sísmico en el norte de Finlandia. También utilizaron una técnica matemática de correlación para comparar los datos de cada estación y obtener información sobre la propagación de las ondas sísmicas. Esta información revela propiedades físicas del interior de la Tierra, como la composición, temperatura y presión de las rocas.
En concreto, los autores han localizado y recreado la imagen de dos discontinuidades o cambios abruptos a 410 y 660 km de profundidad, que delimitan la zona de transición que hay entre el manto superior e inferior terrestre. Hasta ahora el método de las ondas sísmicas no era capaz de profundizar más de 100 km.
Como el ruido ambiental está en todas partes, los autores confían en poder extender esta técnica a otros lugares del mundo para conocer mejor el manto e incluso zonas más interiores.
“Entre los 700 km de profundidad y el núcleo de la Tierra –a 6371 km de la superficie– todavía no conocemos discontinuidades pronunciadas, por lo que el siguiente nivel que se podría estudiar es la interfaz manto-núcleo”, sugiere Prieto, que pronto se incorporará al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, EEUU).

Fuente Agencia Sinc

Desvelan el mecanismo de replicación de la gripe

La estructura final obtenida muestra una organización de doble hélice con dos cadenas de ARN y nucleoproteína. Imagen: Instituto de Investigación Scripps.
El virus de la gripe es un enemigo sibilino que afecta tanto a aves como a mamíferos, entre ellos los humanos. A pesar de su gran capacidad de adaptación, poco a poco los científicos van comprendiendo más su naturaleza.
La revista Science publica esta semana dos estudios independientes, uno en EE UU y otro en España, que revelan la estructura tridimensional de los paquetes moleculares que contienen el material genético de este virus y descifran su mecanismo interno para replicarlo y expresarlo.
Dicha maquinaria es fundamental para la capacidad del virus de evolucionar rápidamente, ya que, en palabras de Juan Ortín, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB) del CSIC y uno de los autores del grupo español, “es capaz de transcribir su mensaje genético y de autoreplicarse dentro de la célula infectada para así generar la progenie de nuevos virus que infectarán otras células”.
Ambas investigaciones, la española y la estadounidense, llevado a cabo por científicos del Instituto de Investigación Scripps (TSRI, por sus siglas en inglés) de California, suponen un gran paso en la comprensión de cómo los virus de la gripe son capaces de replicarse dentro de las células infectadas.
En el estudio del TSRI se utilizaron técnicas biomoleculares y de microscopía de electrones para observar uno de los complejos de proteínas esenciales de la gripe, las ribonucleoproteínas (RNP), con un detalle sin precedentes hasta ahora.
Las imágenes generadas muestran estas proteínas del virus de la gripe en el acto de autorreplicación, poniendo de relieve las vulnerabilidades del virus. Para los autores de EE UU, liderados por Ian A. Wilson, profesor de biología estructural en el centro, “esto será de interés para el posterior desarrollo de fármacos. Los nuevos datos nos dan una imagen más clara de la maquinaria de replicación del virus".

Un avance esperado

En el núcleo de cualquier virus de la gripe hay ocho RNP, complejos de proteínas formados por cada ARN viral asociado a la polimerasa y múltiples copias de la nucleoproteína, que se unen al ARN como si fueran las cuentas de un collar.
Estas pequeñas máquinas moleculares son también vitales para la supervivencia y expansión del virus de la gripe. Los dos grupos de investigadores las han extraído y han verificado que la estructura de las ribonucleoproteínas aisladas era la misma que la que se encontraba dentro del virus.
“La estructura final obtenida muestra una organización de doble hélice con dos cadenas de ARN y nucleoproteína. En uno de los extremos de esta doble hélice se encuentra situada la polimerasa. Además, hemos verificado que las diferentes RNP se agrupan de forma compacta dentro del virus intacto”, detalla Jaime Martín‐Benito, investigador también en el CNB y otro de los expertos españoles.
Los nuevos trabajos publicados esta semana abren la vía para desentrañar algunos de los pasos cruciales en el ciclo de vida de estos virus, capaces de causar epidemias anuales e incluso pandemias.
Para los autores españoles, que trabajaron con un subtipo de virus de la gripe tipo A, el siguiente paso es profundizar en los mecanismos que emplean las RNP para replicarse y expresar la información genética del virus, el modo en que estas se asocian entre sí en la partícula del virus y los mecanismos que facilitan que los genes de virus aviares puedan transferirse a los virus humanos.

Fuente Agencia Sinc

Las orcas tienen una predisposición extraordinaria a imitar

Fuente: José Zamorano. UCM.
En un estudio recientemente publicado en la revista Animal Cognition, investigadores del Grupo de Estudio del Comportamiento Animal y Humano de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en colaboración con el Instituto Max Plank de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania) han descubierto en un grupo de orcas, en Marinelad (Antibes), la primera evidencia experimental de la capacidad de imitación de acciones en estos animales.
La imitación, entendida como la capacidad de un individuo de reproducir comportamientos que han sido observados en otro, que actúa como modelo, ya sea de su propia especie o de otra distinta, se considera una forma "especial" de aprendizaje social y el principal vehículo responsable de la reproducción, la difusión, la transmisión intergeneracional y la estabilización de los productos culturales humanos.
Este comportamiento permite la copia fiel, lo que lleva no solo a la conformidad o uniformidad del grupo en un momento dado, sino que también posibilita la acumulación de las modificaciones culturales a través del tiempo, considerada por muchos como el elemento distintivo de la cultura humana. La pregunta acerca de si esta capacidad de imitar y, por ende, de generar tradiciones que podrían denominarse “culturales”, está presente en los animales no humanos, ha sido y continua siendo objeto de debate científico.
Los estudios comparativos de la capacidad de imitación en animales no humanos se han centrado principalmente en nuestros parientes más cercanos, los grandes simios. Sin embargo, los cetáceos son buenos candidatos para mostrar aprendizaje por imitación, ya que han evolucionado en el tipo de escenarios socio-ecológicos que ha promovido la evolución de un cerebro grande, de una sociabilidad compleja, y de tácticas de caza coordinadas.
Dentro de este grupo, la orca (Orcinus orca), el más grande de los delfines, representa uno de los ejemplos más citados en el debate acerca de la cultura en animales debido a que han sido documentadas una gran diversidad de estrategias de caza y formas de alimentación particulares en distintos grupos de orcas.
No obstante, esta información ha provenido de estudios anecdóticos y observaciones recopiladas en el medio natural, no existiendo, hasta ahora, evidencia experimental de la capacidad de imitación en esta especie, que permita descartar otras formas de aprendizaje social más simples como explicaciones alternativas.
“En primer lugar, a los animales se les entrenó en el aprendizaje de la señal "copia” o “haz lo que el otro está haciendo” de conductas pertenecientes a su propio repertorio. Si bien esta tarea de aprender la orden de copia ha resultado ser extremadamente difícil para los simios, llegando a necesitar un período de entre tres y nueve meses de entrenamiento, las orcas la aprendieron muy rápidamente, sólo necesitaron un par de sesiones, mejorando los resultados obtenidos en esta misma prueba en delfines nariz de botella (que requirieron un mínimo de 17 sesiones)”, explica José Zamorano-Abramson, miembro del Grupo de Estudio del Comportamiento Animal y Humano de la UCM y coautor del estudio publicado en la revista Animal Cognition.
Después, los sujetos fueron expuestos a conductas novedosas (comportamientos enseñados a otros individuos y nunca ejecutados por ellos) que fueron copiados al 100%, algunos de ellos incluso al primer ensayo.

Imitación excepcional comparada con delfines y primates no humanos

Aunque la evidencia experimental acumulada hasta la fecha sugiere que, con la excepción del ser humano, el resto de los simios estarían más inclinados a resolver los problemas por sí mismos, centrándose fundamentalmente en la copia de resultados de las acciones y no tanto en los medios (acciones) utilizados por otros para obtener esos resultados, este trabajo apoya la tesis de que, en comparación con los primates no humanos, e incluso con sus parientes los otros delfínidos, las orcas poseen una predisposición excepcional a copiar las acciones de otros.
Estos hallazgos sugieren que algunos comportamientos específicos de grupo que se han descrito en estudios de campo de orcas pueden estar sustentados por aprendizaje imitativo. La posesión de esta capacidad tendría importantes consecuencias funcionales. Por ejemplo, haría posible la transmisión no genética de información que potencialmente mejore la eficacia biológica (fitness) de los individuos, lo que puede impulsar, a su vez, la diferenciación intergrupal y la transmisión intragrupal de las tradiciones locales en esta especie.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Las ballenas piloto nadan sincronizadas cuando sienten peligro

En el Estrecho de Gibraltar habitan unas 300 ballenas piloto. Imagen: Renaud de Stephanis.
En el Estrecho de Gibraltar habitan unas 300 ballenas piloto. Estos cetáceos están presentes durante todo el año en aguas del mar Mediterráneo y el océano Atlántico, pero se sabe muy poco acerca de su estructura social.
Un estudio, liderado por la Universidad de Aberdeen (Reino Unido) en colaboración con la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y el grupo  Conservación,  Información e Investigación sobre Cetáceos (CIRCE), ha analizado los patrones de asociación entre individuos dentro de esta comunidad de ballenas, para proporcionar una visión a largo plazo de su sistema social.
“Lo importante es que comparamos dos poblaciones diferentes, una que habita en el Estrecho y está expuesta a depredadores –que en este caso son los barcos–, y otra con un ecotipo donde no hay presencia de tantos barcos, la de Cabo Bretón en Canadá. Las ballenas piloto son especies sociales y nos interesaba ver, por ejemplo, cómo transmiten el aprendizaje de madres a crías. Lo que observamos es que están sincronizados ante el peligro”, explica a SINC Renaud de Stephanis, investigador de la Estación Biológica de Doñana y coautor del estudio que publica la revista Behavioural Processes.
Los científicos recogieron muestras, entre 1999 y 2006, en 23.004 kilómetros del Estrecho de Gibraltar, y tomaron 4.887 imágenes de las aletas dorsales de las ballenas para compararlas con las de Canadá.
“La sincronía es total tanto aquí como allí. Al tener tráfico marítimo, o embarcaciones de avistamiento de cetáceos cerca, hay una reacción conjunta de todo el grupo a estímulos externos. Cuando llegamos a la zona de avistamiento están a su ritmo, pero cuando llevamos con ellas 10 o 15 minutos, madres y crías comienzan a nadar de forma sincronizada en posición de alerta. Es un signo de afiliación al grupo”, añade el experto.
Según los investigadores, estos cetáceos tienen además una estructura social formada por compañeros permanentes, es decir, continúan toda la vida juntos y no intercambian individuos entre los diferentes grupos como ocurre, por ejemplo, con los delfines mulares.
Otro de los datos aportado por este estudio es que la presencia de embarcaciones también perturba su comportamiento a la hora de la inmersión. “Así, al inicio de la observación, suelen estar bastante tiempo en superficie, y conforme continuamos más tiempo con ellos, aumenta el tiempo de inmersión. Es un cambio de comportamiento que puede afectar a su energía, ya que van a tener que gastar más en protegerse a ellos mismos y a sus hijos, lo que limitará más el tiempo para cazar y por tanto poder alimentar correctamente a sus crías”, concluye.

Fuente Agencia Sinc

Los perros relacionan nombres con objetos basándose en la textura y el tamaño

Gable, el perro utilizado en el experimento. Imagen: Sally Smith
Los perros aprenden a asociar palabras con objetos de una manera diferente a la de los humanos, tal y como indica un estudio publicado esta semana en la revista PLOS ONE. A diferencia del hombre, que hace la asociación basándose en la forma del objeto, ellos se basan en la textura y el tamaño.
Estudios previos muestran que cuando a niños de entre dos y tres años se les presenta un objeto con forma de pelota, lo identifican como pelota, cosa que no ocurre cuando se les muestran objetos con tamaños y texturas similares a los de una pelota.
En este nuevo trabajo, los investigadores han utilizado a Gable, un border collie de cinco años, para averiguar si los perros asocian palabras con objetos de la misma manera que los seres humanos.
Tras un breve entrenamiento, Gable aprendió a relacionar el nombre de un objeto con su tamaño e identificó objetos de tamaños similares por el mismo nombre.
Después de un periodo de entrenamiento más largo, aprendió a asociar una palabra con objetos de texturas similares, pero no de formas semejantes.

El objeto dax

El experimento consistió en enseñar a Gable a identificar un objeto al que se le dio el nombre arbitrario de dax. A continuación se seleccionaron otros nueve objetos con formas, texturas y tamaños diversos.
El objeto dax se colocó en cada ocasión emparejado con uno de los otros nueve y el perro tenía que identificar el verdadero. El animal identificó como dax aquellos objetos que tenían texturas y tamaños parecidos.
El estudio revela por tanto que los perros, o al menos Gable, relacionan palabras y objetos de un modo diferente al de los humanos, cosa que, según los autores, puede deberse a diferencias en la manera en que se ha desarrollado en ambas especies la percepción de la forma, el tamaño y la textura.
Los responsables de la investigación aseguran que mientras “la forma es importante para nosotros, para nuestro perro importa más el tamaño o la textura. El estudio muestra por primera vez que hay una diferencia cualitativa en la comprensión de palabras de los perros comparada con la de los humanos”.

Fuente Agencia Sinc

miércoles, 21 de noviembre de 2012

La sequía lleva al límite el sistema hidráulico de los bosques del planeta

La vulnerabilidad a la sequía tendrá un papel importante para predecir si una especie desaparecerá debido a los cambios en el clima. Imagen: Dr. Hervé Cochard.
Cada día, los árboles de todo el mundo transportan miles de millones de litros de agua desde el suelo hacia la atmósfera. Este transporte tiene lugar mediante un sistema vascular muy complejo que se esconde bajo la corteza de los árboles y que depende de un mecanismo efectivo pero inestable, desafiado continuamente por el estrés ambiental.
Un nuevo estudio publicado en la revista Nature, con participación española, ha evidenciado que la mayoría de los árboles, incluso aquellos que viven en las selvas tropicales, están utilizando este sistema hidráulico muy cerca de su umbral de seguridad, lo que los hace vulnerables a un aumento en las condiciones de sequía.
"Uno de los principales problemas al que se enfrentan las plantas durante la sequía es el de mantener en funcionamiento las 'tuberías' de su sistema vascular. Esto es esencial para los árboles, ya que están obligados a transpirar cantidades muy grandes de agua cada día si quieren continuar absorbiendo el dióxido de carbono que necesitan para hacer la fotosíntesis y mantener su funcionamiento metabólico", asegura el estudio.
En el trabajo, liderado por la Universidad de Western Sydney (Australia) y la Universidad de Ulm en Alemania, han participado Jordi Martínez-Vilalta, investigador del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y Maurizio Mencuccini, investigador del Institución Catalán de Investigación y Estudios Avanzados del CREAF.

La sequía provoca embolias en el sistema circulatorio de los árboles

El sistema vascular de los árboles conecta las raíces con las hojas y está formado por infinidad de tubos interconectados, similares a vasos sanguíneos. Esta red hidráulica puede romperse durante la sequía provocando una embolia gaseosa. Cuando el suelo se seca, el agua de dentro de los conductos está bajo una gran tensión.
Esta tensión puede provocar que se rompa el hilo continuo de agua que hay en su interior, lo que resulta en una obstrucción de aire similar a las embolias humanas, que pueden bloquear el sistema circulatorio. A medida que aumenta el estrés por sequía, el aire se acumula en el sistema hasta que la planta deja de poder transportar agua a las hojas, se deseca y muere.
La vulnerabilidad a estas embolias es uno de los factores principales que determina los efectos de la sequía en los árboles. Sin embargo, las plantas varían dramáticamente en su tolerancia a las embolias inducidas por sequía, lo que hace difícil predecir qué bosques pueden verse más afectados por un aumento en las condiciones de sequía.
En este estudio, un equipo internacional de 24 científicos expertos en plantas se reunió, a través de la ARC-NZ Research Network for Vegetation Function, para crear una base de datos global que incluyera todas las medidas existentes de resistencia a las embolias de especies forestales.

La vulnerabilidad de los bosques al fallo hidráulica es un reto mundial

Tal y como se esperaba, los investigadores encontraron que las especies que crecen en los bosques húmedos son menos resistentes al embolismo que las que crecen en zonas áridas. Sin embargo, cuando la vulnerabilidad al embolismo se comparó con las condiciones de humedad típicas en las que están viviendo cada una de las especies, se comprobó que la mayoría de los árboles actualmente están ya operando muy cerca de su umbral de seguridad hidráulica.
El 70% de las 226 especies forestales estudiadas funcionan actualmente con unos márgenes de seguridad hidráulica estrechos ante unos niveles potencialmente letales de sequía. Hay, por tanto, una convergencia global a la vulnerabilidad de los bosques a sufrir un fallo hidráulico.
Es decir, independientemente de la precipitación que cae en los lugares donde viven, los bosques de los diferentes biomas de la Tierra son igualmente vulnerables a la sequía.
Según Jordi Martínez-Vilalta "los resultados permiten entender por qué el deterioro de los bosques inducido por la sequía está pasando no sólo en las regiones áridas, sino también en los bosques húmedos, que normalmente no se consideran en riesgo de sufrir los efectos”.
Para los árboles, y para el conjunto del planeta, las consecuencias de sequías más prolongadas y temperaturas más altas son potencialmente graves. Sin embargo, se sabe que los bosques pueden responder al cambio climático de varias maneras.
Por ejemplo, algunas especies pueden evolucionar lo suficientemente rápido como para mantener el ritmo que supone la evolución del clima, mientras que otras especies migrarán a nuevos lugares donde haya mejores condiciones para sobrevivir. Este nuevo conjunto de datos será útil para predecir qué especies y qué sitios serán más propensos a sufrir los efectos de las sequías y, por tanto, podrían tener un mayor riesgo de desaparecer a medio plazo.

Fuente Agencia Sinc

martes, 20 de noviembre de 2012

Chimpancés y orangutanes también sufren la crisis de la mediana edad

Los científicos analizaron el comportamiento de 508 homínidos. Imagen: viralbus.
La crisis de la mediana edad de las personas también la sufren los chimpancés y los orangutanes. Es la conclusión a la que ha llegado un estudio que publica esta semana la revista PNAS. Los investigadores concluyen que el patrón de comportamiento del ser humano podría haber evolucionado desde los ancestros comunes de las personas y de los demás homínidos actuales.
Para su investigación, los científicos analizaron el comportamiento de 508 homínidos; dos grupos de chimpancés y uno de orangutanes, en 65 zoos y refugios naturales de Estados Unidos, Japón, Canadá, Australia y Singapur.
Evaluar cuál es el bienestar de estos animales a lo largo de los años fue posible “gracias a los cuidadores, voluntarios, investigadores y guardas que conocían bien a los simios”, explican los investigadores.
Según el profesor Andrew Oswald, de la Universidad de Warwick (Reino Unido) y coautor del estudio, “queríamos comprender el famoso puzle científico que estudia por qué la felicidad humana sigue una curva en U a lo largo de la vida”.
Según esta teoría, el bienestar es alto en la juventud, cae en la mediana edad y, una vez llegados a la tercera edad o vejez, se recupera otra vez. El proceso describe una forma similar a la de la última vocal.
En los humanos, la edad a la que se produce la crisis suele ser la 'de los cuarenta', entre los 45 y 50 años. En cambio, los científicos han observado que, en los primates estudiados, la parte baja de la curva, es decir, cuando son más infelices, es en el periodo que va de los 28 a los 33 años.
En el caso de estos animales, las cargas familiares, las rupturas maritales, los teléfonos móviles o cualquier otra parafernalia de la vida moderna no tienen una causa en sus cambios de humor. Sin embargo, sí observaron que los simios llegan a la edad media con una felicidad baja, igual que los seres humanos. Por lo tanto, el bienestar a lo largo de su vida también sigue la estructura de U.
Para legar a esta conclusión, se basaron en las similitudes de comportamiento y de desarrollo entre los humanos, chimpancés y orangutanes.

Características comunes con los humanos

Existen varios mecanismos que, según los investigadores, podrían explicar esa curva en U. Una posibilidad es que las diferencias de felicidad estén asociadas positivamente con la longevidad tanto en humanos como en estos simios a partir de la mediana edad.
Otra opción es que la curva se muestra en humanos, chimpancés y orangutanes debido a  los cambios que se producen en las estructuras cerebrales a lo largo de los años.
Tras el estudio, los científicos consideran que es importante dirigir la atención hacia los aspectos de la vida y el desarrollo neurológico compartidos por los humanos y los homínidos. De este modo se podría alcanzar un mejor conocimiento del origen evolutivo de los humanos.

Fuente Agencia Sinc

El campo magnético terrestre podría estar implicado en la degradación de la capa de ozono

Imagen del agujero de ozono más grande en la Antártida registrada en septiembre de 2000. Datos obtenidos por el instrumento Total Ozone MappingSpectrometer (TOMS) a bordo de un satélite de la NASA. Imagen: NASA.
Año tras año la capa de ozono se reduce en las zonas polares. Como causa de este fenómeno los científicos han identificado en dichas zonas la presencia de óxidos de nitrógeno, átomos de cloro y radicales monóxido, entre otras especies químicas que participan como sustancias intermedias en reacciones en cadena de degradación de las moléculas de ozono. Se sabe que el origen de estas especies químicas se encuentra en muchos productos y combustibles utilizados especialmente en las zonas más pobladas y desarrolladas del planeta, pero hasta ahora no se ha constatado cuál es el mecanismo que las transporta hasta las zonas polares.
Una reciente investigación —publicada en la revista Green and Sustainable Chemistry por Jaime González Velasco, Catedrático de Química Física y Electroquímica de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM)— ofrece nuevos elementos para explicar la presencia en las zonas polares de las especies químicas que degradan esa capa que en la tierra funciona como filtro de las radiaciones ultravioleta.
En su trabajo, González Velasco encuentra que el motor de este mecanismo son las propias características magnéticas de las especies químicas. En concreto, resalta la distinción entre sustancias diamagnéticas y sustancias paramagnéticas. Esta distinción es la que permite entender que, en un campo magnético, unas sustancias —las paramagnéticas— sean atraídas hacia la región donde el campo es más intenso, mientras que otras —las diamagnéticas— sean atraídas hacia la región donde el campo es más débil.
En base a esto el autor argumenta que, en el campo magnético terrestre, las moléculas de oxígeno, al ser paramagnéticas, serían dirigidas hacia los polos, donde la intensidad del campo es máxima. Por el contrario, las moléculas de ozono, al ser diamagnéticas, serían transportadas por el campo magnético terrestre hacia zonas en las que su intensidad es mínima, es decir, hacia las zonas tropicales y ecuatoriales.
Para el investigador, el que las moléculas de oxígeno sean paramagnéticas y las de ozono diamagnéticas, podría explicar también la reducción anormal que cada año sufre la capa de ozono durante las estaciones de primavera y su consiguiente recuperación durante las estaciones de verano. De hecho, el catedrático propone un mecanismo que explica estos ciclos anuales de degradación-recuperación.

El mecanismo de transporte, un asunto en cuestión

La degradación de la capa de ozono no tiene lugar en las zonas templadas de los hemisferios norte y sur de la tierra, que es donde se acumula la mayor concentración de población contaminante. Puesto que la degradación aparece en latitudes polares, los científicos han concluido que debe existir un mecanismo de transporte hacia esas latitudes que explique la presencia de los átomos de cloro, óxidos de nitrógeno y demás sustancias que actúan en la destrucción de la capa ozono.
Otro indicio importante de este mecanismo, es el hecho de que la degradación de la capa de ozono se produce en primavera, que es cuando comienzan a llegar fotones a las zonas polares, los cuales inducen los procesos fotoquímicos necesarios para que se produzca la desaparición de las moléculas de ozono.
Además, el agujero de la capa de ozono que aparece en las latitudes australes suele ser de mayor magnitud que el que se produce en las zonas boreales, pese a que es en el hemisferio norte donde se produce la mayor acumulación de actividades industriales y de tráfico de diversos tipos de vehículos responsables de la generación de óxidos de nitrógeno.
Como mecanismos de transporte de las especies degradantes se ha recurrido hasta el momento a considerar como responsables a los vientos dominantes a diversas alturas de la atmósfera, que generan corrientes capaces de llevar hasta los polos las moléculas, átomos y radicales perjudiciales. No obstante, bajo esta teoría quedan sin explicación muchas cuestiones, como la distribución de concentraciones de óxidos de nitrógeno a diversas alturas de la atmósfera.

Fuente Agencia Sinc

viernes, 16 de noviembre de 2012

Australia creó hoy oficialmente la mayor área marina protegida del mundo

Australia creó hoy oficialmente la mayor área marina protegida del mundo, de más de 2,3 millones de kilómetros cuadrados de océano, se divulgó hoy en esta capital. La reserva, que está formada por una red de seis regiones marinas y fue presentada en junio pasado, permitirá proteger mejor distintas variedades de tiburones y tortugas, así como los muy amenazados ballena azul, tiburón-toro y el dugong (mamífero marino herbívoro).
El área protegida abarca espacios marítimos situados frente a las costas de Australia del Sur, Australia Occidental, Nueva Gales del Sur y los Territorios del Norte. También incluye el Mar del Coral entre la Gran Barrera Australiana y el borde de las aguas territoriales.
De acuerdo con el ministro de Medio Ambiente, Tony Burke, este país debe implementar varias acciones para restablecer la salud de sus mares, como la creación de parques nacionales.
Burke afirmó que está consciente del impacto de este proyecto en la economía costera local y aseguró que los sectores afectados podrán obtener una ayuda de unos 100 millones de dólares estadounidenses.

Fuente Prensa Latina

Encuentran en España restos más antiguos de oso panda

Los restos fósiles más antiguos de la familia de los osos panda fueron encontrados en el noreste de España, publicó hoy la revista Public Library of Science (PLoS). Paleontólogos del Museo Nacional de Ciencias Naturales hallaron en la cuenca de Panedés, Cataluña, España, dos mandíbulas y cuatro dientes del mamífero prehistórico de 11,6 millones de años de antigüedad.
Al igual que los pandas actuales que se alimentan con cañas de bambú, esos antiguos osos también tenían una dieta basada en ese duro vegetal, según evidencian los análisis de los restos fósiles.
Para los paleontólogos ha sido tema de debate durante más de 100 años la posición filogenética de los pandas gigantes (Alluropoda melanoleuca).
Por la escasez de registros fósiles que cubren el período del Mioceno, el origen del linaje de estos animales no se ha podido definir.
Los restos de panda descubiertos con anterioridad tenían unos ocho millones de años.

Fuente Prensa Latina

Los saltamontes tropicales de América del Sur oyen de forma similar a los mamíferos

Los investigadores han demostrado que estos saltamontes logran transmitir las vibraciones aéreas hasta el oído de forma muy similar a la de los mamíferos. Imagen: Daniel Robert.
Pese a que los saltamontes tropicales tienen uno de los oídos más pequeños que se conocen, su sistema auditivo funciona de forma muy similar a los de los mamíferos. Una investigación, cuyos resultados publica esta semana la revista Science, demuestra que estos insectos transmiten los sonidos hasta el tímpano gracias a un sistema de palancas y a un órgano hasta ahora desconocido, la vesícula auditiva.
Según el estudio, en los mamíferos, la cadena biofísica que controla los eventos auditivos comienza con la transformación de la energía acústica aérea en vibraciones mecánicas del tímpano. Ese proceso consta de tres pasos: en primer lugar, la energía acústica se transforma en vibraciones en el tímpano.
A continuación, los huesos del oído medio permiten que las vibraciones pasen a la ventana oval, una membrana que recubre la entrada al caracol y que transmite el sonido desde el oído medio hasta el oído interno.
Después de este paso se produce la transmisión eficiente de las vibraciones aéreas hasta el oído.
Según explica Fernando Montealegre, de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y coautor del estudio, “se trata de una fase crucial, ya que asegura que esas vibraciones son transmitidas adecuadamente desde el tímpano hasta los receptores sensoriales del sistema auditivo de la cóclea”, más conocida como 'caracol'.
Hasta ahora, esa etapa crítica era algo desconocido en los insectos. Sin embargo, tras estudiar el caso del saltamontes sudamericano Copiphora gorgonensis, cuyo sistema auditivo se localizan en las patas traseras, los investigadores han demostrado que estos animales logran la transmisión de las vibraciones aéreas hasta el oído de forma muy similar a la de los mamíferos.

Un órgano similar a la cóclea

“Este proceso lo hacen gracias a un órgano, la vesícula auditiva, que se desconocía”, apunta Montealegre. Utilizando tomografía de rayos X, han observado que se trata de un órgano alargado y estilizado, similar a la cóclea de los mamíferos.
Lo importante de este órgano, situado entre las dos membranas del tímpano, es que permite a estos insectos no solo garantizar la transmisión correcta de las vibraciones aéreas hasta ese fluido, sino también amplificarlas.
El sistema auditivo de estos saltamontes se basa en una palanca y unos puntos de apoyo, “con una superficie –la vesícula auditiva– que ayuda a amplificar y conducir las vibraciones hasta el órgano auditivo sensorial”, explica el investigador.
Pese a las semejanzas con el sistema de transmisión de sonidos de los mamíferos, los científicos explican que “en el C.gorgonensis el proceso tiene una magnitud de una a dos veces menor”.
Tras el estudio, los resultados obtenidos han permitido a los investigadores asegurar que pese a que los mamíferos y los saltamontes tienen una morfología muy distinta, han evolucionado desarrollando una serie de soluciones similares para solventar los problemas de audición.

Fuente Agencia Sinc

Cerca de un millón de especies pueblan los océanos

Comunidades coralinas de las Islas Maldivas. Imagen: Xavier Turon.
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha participado en una investigación internacional llevada a cabo por 270 taxónomos de 32 países que predice que los diferentes organismos eucariotas marinos podrían ascender hasta los 972.000. La cifra actual de especies marinas descritas es aproximadamente de 230.000.
Cada taxónomo ha calculado el número de especies existentes dentro de su especialidad y ha estimado, tanto a través de modelos estadísticos como en base a la experiencia de cada experto, el número de ellas que faltan por ser descubiertas. Según el investigador del Centro de Estudios Avanzados de Blanes del CSIC Enrique Macpherson, que ha participado en el trabajo, “el gran mérito del trabajo ha sido reunir a los principales taxónomos del mundo para poner en común su información”. La predicción estadística se basa en la tasa de descripción de nuevas especies en las últimas décadas. Sus resultados indican que las especies marinas totales serían unas 540.000, aunque esta cifra oscila entre las 320.000 y las 760.000.
La predicción estadística se basa en la tasa de descripción de nuevas especies en las últimas décadas. Sus resultados indican que las especies marinas totales serían unas 540.000, aunque esta cifra oscila entre las 320.000 y las 760.000.
Por su parte, los expertos han realizado otra estimación basada en su experiencia y en una proyección del número de especies descubiertas en función de las zonas muestreadas. Esta predicción del número de especies ronda entre las 704.000 y las 972.000. De acuerdo con el también investigador del Centro de Estudios Avanzados de Blanes del CSIC Xavier Turon, “los cálculos por ambos métodos arrojan cifras del mismo orden de magnitud, lo que confirma que conocemos alrededor de una tercera parte de las especies”.
Todos los datos puestos en común por los científicos revelan que sólo 230.000 especies están correctamente descritas. De hecho, los investigadores detectaron unos 170.000 casos de sinonimia entre las especies previamente conocidas. Es decir, una misma especie descrita bajo dos o más nombres diferentes.
Entre el orden de los cetáceos (Cetacea), por ejemplo, los investigadores han descubierto que existen 1.271 nombres diferentes aplicados a sólo 87 especies. El investigador del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados del CSIC Damia Jaume, que también ha participado en el estudio, explica: “La sinonimia es más común cuanto más conocida es la especie y mayor es su tamaño y su interés comercial”.
De las aproximadamente 230.000 especies marinas conocidas, unas 200.000 pertenecen al reino Animalia; 7.600, al Plantae; 19.500, al Chromista; 550, al Protista y 1.050, al Fungi. La investigación sólo ha contado con organismos eucariotas, es decir, aquellos cuya información genética está encerrada en un núcleo celular, lo que ha dejado fuera a bacterias, virus y arqueas.

Lo que falta por conocer

Los datos de la investigación sugieren que faltarían unos dos tercios de especies marinas por describir, cuya mayoría ya estaría inventariada. Aunque la mayor parte del océano no ha sido muestreada, Macpherson cuenta que “los entornos marinos son menos diversos y tienen factores muy limitantes como la luz lo que homogeniza a las especies que los habitan, por ello es de esperar que la diversidad oceánica sea menor que la terrestre”.
A pesar de que aún no existe un consenso sobre el número de especies que pueblan la superficie terrestre, esta cifra podría ser unas 10 veces superior a la biodiversidad acuática.
El investigador del CSIC opina: “Tal vez dentro de un siglo se hayan podido describir todas las especies marinas, no obstante, cuanto más sepamos más podremos afinar la cifra exacta de biodiversidad acuática”.
La investigación ha sido liderada por el Instituto Marino de Flandes (Bélgica) y la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda), que han coordinado la actividad de otras 144 instituciones.
La información recopilada por los investigadores está disponible en un registro de libre acceso a través de la web http://www.marinespecies.org.

Fuente Agencia Sinc

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